Actividad 11



¿Por qué Dios permite la pandemia y calla? ¿Es un
castigo? ¿Hay que pedirle milagros? ¿Dónde está Dios?
Víctor Codina SJ Publicado en Religión Digital el 22 de marzo 2020


Afortunadamente, junto a los terroríficos y casi morbosos noticiarios televisivos sobre
la pandemia, aparecen otras voces alternativas, positivas y esperanzadoras.

Algunos recurren a la historia para recordarnos que la humanidad ha pasado y
superado otros momentos de pestes y pandemias, como las de la Edad media y la de
1918, después de la primera guerra mundial. Otros se asombran de la postura unitaria
europea contra el virus, cuando hasta ahora discrepaban sobre el cambio climático, los
inmigrantes y el armamentismo, seguramente porque esta pandemia rompe fronteras.

Hay humanistas que señalan que esta crisis es una especie de “cuaresma secular” que
nos concentra en los valores esenciales, como la vida, el amor y la solidaridad, y nos
obliga a relativizar muchas cosas que hasta ahora creíamos indispensables e
intocables. De repente, baja la contaminación atmosférica y el frenético ritmo de vida
consumista que hasta ahora no queríamos cambiar.

Ha caído nuestro orgullo occidental de ser omnipotentes protagonistas del mundo
moderno, señores de la ciencia y del progreso. En plena cuarentena doméstica y sin
poder salir a la calle, comenzamos a valorar la realidad de la vida familiar. Nos
sentimos más interdependientes, todos dependemos de todos, todos somos
vulnerables, necesitamos unos de otros, estamos interconectados globalmente, para el
bien y el mal.

También surgen reflexiones sobre el problema del mal, el sentido de la vida y la
realidad de la muerte, un tema hoy tabú. La novela La peste de Albert Camus de 1947
se ha convertido en un best seller. No solo es una crónica de la peste de Orán, sino una
parábola del sufrimiento humano, del mal físico y moral del mundo, de la necesidad de
ternura y solidaridad.

Los creyentes de tradición judeo-cristiana nos preguntamos por el silencio de Dios ante
esta epidemia. ¿Por qué Dios lo permite y calla? ¿Es un castigo? ¿Hay que pedirle
milagros, como pide el P. Penéloux en La peste? ¿Hemos de devolver a Dios el billete
de la vida, como Iván Karamazov en Los hermanos 11 Karamazov, al ver el sufrimiento
de los inocentes? ¿Dónde está Dios?

No estamos ante un enigma, sino ante un misterio, un misterio de fe que nos hace
creer y confiar en un Dios Padre-Madre creador, que no castiga, que es bueno y
misericordioso, que está siempre con nosotros, es el Emanuel; creemos y confiamos en
Jesús de Nazaret que viene a darnos vida en abundancia y se compadece de los que
sufren; creemos y confiamos en un Espíritu vivificante, Señor y dador de vida. Y esta fe
no es una conquista, es un don del Espíritu del Señor, que nos llega a través de la
Palabra en la comunidad eclesial.

Todo esto no impide que, como Job, nos quejemos ante Dios al ver tanto sufrimiento,
ni impide que como el Qohelet o Eclesiastés constatemos la brevedad, levedad y
vanidad de la vida. Pero no hemos de pedir milagros a un Dios que respeta la creación
y nuestra libertad, quiere que nosotros colaboremos en la realización de este mundo
limitado y finito. Jesús no nos resuelve teóricamente el problema del mal y del
sufrimiento, sino que a través de sus llagas de crucificado resucitado nos abre al
horizonte nuevo de su pasión y resurrección; Jesús con su identificación con los pobres
y los que sufren, ilumina nuestra vida; y con el don del Espíritu nos da fuerza y
consuelo en nuestros momentos difíciles de sufrimiento y pasión.

¿Dónde está Dios? Está en las víctimas de esta pandemia, está en los médicos y
sanitarios que los atienden, está en los científicos que buscan vacunas antivirus, está
en todos los que en estos días colaboran y ayudan para solucionar el problema, está en
los que rezan por los demás, en los que difunden esperanza.

Quizás nuestra pandemia nos ayude a encontrar a Dios donde no lo esperábamos.

Actividad No. 11

1.- Escribe una reflexión de 10 líneas, tratando de enriquecer y ordenar tus ideas.

2.- ¿Qué podemos aportar como creyentes ante los que pierden la fe y esperanza?

3.- ¿Cómo Jesús, nos ilumina al identificarse con los pobres y enfermos?

4.- ¿Qué enseñanza puede tener este texto en mi familia, para profundizar la fe?

5.- Si Dios no castiga, ¿cuál es la responsabilidad que los hombres debemos asumir?

Entregar el día 28 de abril 2020 entre las 7:00 am y las 15:00 horas. Después de este
horario no se revisarán